Un hombre mayor de nacionalidad alemana emprende un viaje a Stettin, su ciudad natal, que a consecuencia de la Segunda Guerra Mundial acabó formando parte de Polonia, rebautizada como Szczecin. Motivado por la soledad y el desconocimiento de la cultura y la lengua polaca, adopta la costumbre de pasar los días en el hotel, llevando una suerte de diario de un viaje interior. En estas páginas, que constituyen la novela, se entremezclan fragmentos de un pasado marcado por las necesidades y las persecuciones de la posguerra, y elementos de un presente condicionado por las comodidades y el anonimato de un hotel de lujo.
